La loca de mi casa – El Diálogo Interno

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La loca de mi casa – El Diálogo Interno

La loca de mi casa“. Así llamaba Sor Juana Inés de la Cruz, a la mente, a su diálogo interno.

Si queremos avanzar, lograr objetivos, alcanzar metas es necesario que aprendamos a controlar nuestro diálogo interno para que éste, nos ayude a avanzar con éxito.

Veamos por qué:

 

¿Qué es el diálogo interno?

 

El diálogo interno no son más que las conversaciones que mantenemos con nosotros mismos, lo que nos decimos y cómo nos lo decimos.

Los interlocutores de nuestro diálogo interno son nuestros pensamientos y sentimientos más profundos y tiene un gran impacto en nuestras vidas, ya que definen la relación que tenemos con nosotros mismos, con el resto del mundo y la forma cómo afrontamos y actuamos frente a situaciones del día a día o en aquello puntual que queremos conseguir.

 

¿Cómo nos afecta nuestro diálogo interno?

 

Todos tenemos un diálogo interno constante y permanente en nuestra mente, aunque no nos demos cuenta de ello. Por eso es muy importante la calidad de lo que nos decimos. Es una de las formas más poderosas para modificar la forma de ver y sentir lo que nos sucede y la imagen que tenemos de nosotros mismos y del mundo.

La mente y el cuerpo reaccionan frente a lo que nos decimos: los pensamientos producen sentimientos, los sentimientos emociones, las emociones acciones, y las acciones reacciones

Así que, hay que elegir bien los pensamientos con los que alimentamos nuestra mente.

 

Analicemos cómo es nuestro diálogo interno.

 

Primero pensemos en cualquier situación real, algún objetivo que deseemos, por ejemplo ascender dentro de nuestra empresa, encontrar empleo, llevar a cabo nuestro proyecto de emprendimiento, adelgazar, etc.

Y acto seguido analicémoslo en relación a lo que hemos pensado:

¿Qué pensamientos son los más recurrentes en nuestra cabeza al respecto de nuestro objetivo?

¿Qué nos decimos de ti nosotros mismos sobre su consecución? 

¿Es un diálogo positivo o negativo? 


Veamos qué podemos hacer para mejorar nuestro diálogo interno.

 

Existen varios aspectos que nos ayudaran tomar el control de nuestro diálogo para que éste sea más favorable:

  1. Siempre hay un lado positivo de las cosas, por lo tanto debemos intentar que nuestros diálogo sea lo más positivo posible.

Y no estoy hablando de esto que se ha puesto tanto de moda, cómo colgar por las redes frases “happy”, decir que siempre hay que sonreír y estar feliz. No, me refiero a otra cosa.

Me refiero a centrar nuestras reflexiones en lo positivo, en lo constructivo, no en lo destructivo o pesimista.

Centrar los pensamientos en aquello que es constructivo actuará eliminando los comentarios provocados por miedos y temores, que es con lo que se alimenta el diálogo negativo, y por ende reforzaremos nuestra autoconfianza, seguridad y autoestima, provocando un positivismo y una armonía que se reflejará en nosotros y también hacia los demás a través de energía positiva.

Controlar lo que nos decimos hacia lo positivo es una práctica diaria, no es algo que conseguiremos desde el primer instante.

2. No Juzgar.

Juzgar es la reacción de nuestro ego, es el juicio que da inicio al proceso de pensamiento, es una calificación que hacemos de nosotros mismos, de una habilidad o capacidad. Lo que provocamos con nuestros juicios es, en muchas ocasiones, reprimir nuestras verdaderas capacidades.

Y con ello provocamos reacciones emocionales, tales como rabia, frustración, desaliento, tensión, etc. Algo que podemos reducir si utilizamos estrictamente palabras descriptivas, no calificativas.

Si logramos no calificar aquello que, necesitamos para conseguir nuestro objetivo, conseguiremos una mente más libre y en silencio, un diálogo más positivo.

3. Concentración.

Todo lo que experimentamos nos llega a través de la conciencia. La atención es la conciencia enfocada y concentrada, y la conciencia es ese poder que permite conocer. Cuanto más consciente seamos más detalles nos serán visibles

Si nos concentramos en nuestro objetivo y en cómo conseguirlo nuestra mente se calmará, dejará de escuchar instrucciones.

Por lo tanto hay que concentrar la atención en el objetivo y en que necesitamos para conseguirlo, no en calificarnos,o predecir que no será posible.

4. Dejar que ocurra.

En la mayoría de ocasiones somos nosotros mismos los que no dejamos que ocurran las cosas, por no aplacar ciertos pensamientos.

Hay que ignorar las instrucciones negativas que nos damos, observemos lo que nos parece interesante y ejecutemos, preparémonos para experimentar, hay que dejarse llevar, ¿qué es lo peor que puede pasar?

Una mejora en la vida empieza con una buena relación con nosotros mismos a través de nuestro diálogo interno, con “la loca de nuestra casa”.

 

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4 Comentarios

  1. Me gusto mucho tu post, me hizo reflexionar sobre mi dìa a día conmigo y el resto. Es cierto que pensar y hacer cosas en positivo ayuda siempre. Gracias

    • Hola Elizabeth, me alegra mucho tu comentario, es importante la reflexión y es una acción que en muchas ocasiones no hacemos. Y qué decir del pensamiento en positivo… es el gran recurso del que disponemos para ir hacia avanzar. Gracias.

  2. Hola Ricardo, me alegro mucho de que te haya gustado, gracias por el comentario.. y ahora, pues a por nuestra loca de casa! ;-)

  3. Hola Mónica! Un post muy bueno, es cierto que tenemos que tener mucho cuidado con nuestras conversaciones internas, determinarán aquello que decimos y hacemos, debemos de saber controlar muy ben este aspecto, nuestro éxito o fracaso dependerá en buena medida de cuales son nuestros pensamiento y por tanto nuestras acciones. Recibe un cordial saludo.

Déjame tu comentario, me ayuda a crecer.

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